ELA ha celebrado el Primero de Mayo en Pamplona con una manifestación que ha arrancado en el Monumento a los Caídos, exigiendo su demolición, y ha terminado con un doble mensaje: salario mínimo propio para Navarra y disolución de la OTAN. El lema de la jornada, compartido con la movilización paralela en Bilbao, ha sido SMI 1.500. Jo ta ke hemen erabaki arte —"No pararemos hasta que se decida aquí"—.
En las intervenciones finales, la secretaria general adjunta del sindicato, Amaia Muñoa, y el coordinador de ELA en Navarra, Imanol Pascual, han cargado contra el Parlamento de Navarra por haber rechazado que la comunidad asuma la competencia para fijar su propio salario mínimo. El motivo de su crítica: PSN y Contigo Zurekin sumaron sus votos a los del Partido Popular y Vox para tumbar la propuesta. Muñoa y Pascual han interpelado directamente a la presidenta Chivite para que defienda esa competencia, que según el sindicato beneficiaría especialmente a personas migradas y mujeres.
El sindicato ha señalado el reparto de la riqueza como el principal problema de Navarra: las empresas multiplican beneficios mientras crece el número de personas en riesgo de pobreza. En ese contexto, han criticado la última reforma fiscal del Gobierno de Navarra y EH Bildu por reducir la carga impositiva a las empresas.
En el acto también se ha reconocido la lucha de varias plantillas en huelga: el centro Benito Menni de Elizondo, que acumula 192 días de conflicto; la empresa Icono, en huelga desde el 24 de marzo; y Solera, paralizada durante toda esta semana.
Por último, ELA ha recordado que se cumplen 40 años del referéndum en el que Navarra votó contra la integración en la OTAN, y ha aprovechado la fecha para reivindicar su disolución, criticando el imperialismo de Estados Unidos y la "sumisión" de la Unión Europea.





