Condenan a cuatro años de cárcel a un hombre por una agresión sexual cometida en 2016 en Tierra Estella

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra ha condenado de conformidad a un hombre a cuatro años de cárcel por un delito de agresión sexual cometido en junio de 2016 sobre una mujer de Tierra Estella

Al acusado se le imponen también seis años de alejamiento de la víctima, otros seis años de libertad vigilada y deberá indemnizar a la mujer con 20.000 euros por los daños morales causados. Por último, se decreta la prohibición de que el procesado resida en la localidad de Tierra Estella en la que ocurrieron los hechos. La vista oral que estaba prevista que se celebrara ayer no fue necesario que se celebrara después de que las partes pactaran un acuerdo en el que el acusado reconoció los hechos a cambio de que se le aplicara la atenuante muy cualificada de embriaguez, debido al alcohol que había ingerido antes la agresión.

La conformidad fue posible después de que la Fiscalía rebajó la petición inicial que realizaba en su escrito y en el que reclamaba diez años de cárcel. El acusado fue condenado también por un delito leve de lesiones a una multa de 900 euros debido a los golpes que propinó a la víctima. El acusado permaneció en prisión provisional durante aproximadamente un año y tendrá que cumplir el resto de la pena en la cárcel.

Hechos

Los hechos tuvieron lugar en junio de 2016 hacia las 19.00 horas cuando la mujer paseaba a su perro por un paraje montañoso de su localidad de residencia, en las inmediaciones de una ermita. Allí, “con ánimo libidinoso y sorpresivamente, el acusado agarró a la mujer por el brazo derecho, según reflejaba el escrito acusatorio, y poniéndoselo hacia atrás la llevó arrastrándola hasta una cueva que había en las cercanías. En el interior de la cueva le golpeó fuertemente en la espalda y le dijo que si no gritaba no le pegaría más, acto seguido la tiró al suelo, le arrancó la ropa y le ató las manos, llegando a agredirla sexualmente con penetración. Antes de ello, el acusado había atado al perro de la víctima en un árbol, si bien el animal consiguió soltarse, mordiendo en la espalda al procesado».

Posteriormente, «el encausado cogió una piedra y con ella amenazó a la mujer con aplastarle la cabeza si no se dejaba penetrar nuevamente, por lo que ésta ante el miedo creado ya no se resistió, procediendo el acusado a tener un nuevo acceso carnal con la víctima. Como consecuencia de lo sucedido, la mujer sufrió lesiones consistentes en arañazos en antebrazos, en ambas piernas y en tórax, zona enrojecida en muslo izquierdo, hematoma en zona malar, erosiones en mano, excoriaciones en codo y región dorsal del antebrazo y erosiones en parte posterior del muslo y lesiones en las rodillas. Todas estas lesiones necesitaron para su sanación de una primera asistencia y tardó en curar de las mismas cinco días en los que sufrió perjuicio personal básico.»

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