Te graduaste y te dedicaste al 100% a la medicina estética, sin compaginarlo con otras ramas. ¿Por qué esa obsesión en exclusiva por este sector?
Me gradué en 2020 y desde el primer día me dediqué a esto a tiempo completo. No es algo que haga unas horas a la semana como actividad complementaria: veo pacientes todos los días. Al principio, como todos, empecé con los inyectables, que es la puerta de entrada natural en esta especialidad. Pero con el tiempo mi concepto fue evolucionando hacia algo más amplio: entender que un rostro es un todo, que la calidad de la piel, su luminosidad, su textura, su firmeza, es la carta de presentación que tenemos. Y que un inyectable, por muy bien puesto que esté, no puede resolver todo.
¿Qué significa para usted ese enfoque de “360 grados” del que habla?
En mi consulta no hay ‘listas de la compra’ ni protocolos universales. Ahora mismo en muchas clínicas se trabaja con packs cerrados: neuromoduladores arriba, relleno con ácido hialurónico en la boca, puntos de anclaje. Todo como si fuera una lista de la compra. Y lo que yo me pregunto es: ¿y si ese rostro, antes de beneficiarse de todos esos inyectables, necesita primero corregir su calidad de piel o el fotodaño acumulado? La medicina estética sólo tiene sentido desde la personalización total. No hay menús. No hay protocolos universales. Cada persona, cada rostro, cada piel es única y hay que tratarla como tal.
¿Cómo articula esa personalización en la práctica?
La primera visita conmigo dura cuarenta y cinco minutos. Lo llamo el Diagnóstico Avanzado 360: Uso luz de Wood, una tecnología que nos permite hacer una especie de ‘radiografía’ de las capas profundas de la piel para ver manchas o problemas que el ojo humano aún no detecta a simple vista. Uso dermatoscopia para analizar lesiones que a simple vista pueden parecer banales y que bajo el microscopio cuentan una historia muy distinta. Si detecto algo sospechoso, el paciente va a dermatología antes de que toquemos nada más. Estamos hablando de salud, no solo de estética.
Usted incorpora próximamente un analizador facial médico de alta precisión. ¿Por qué?
Porque la honestidad es clave en mi método y quiero que el paciente pueda ver con total objetividad lo que yo veo. Este sistema, el Observ520x, es un dispositivo de grado médico, muy distinto a los equipos comerciales que puedes encontrar en una farmacia o en un centro de estética. Evalúa desde la vascularización oculta hasta manchas profundas o pérdida de firmeza. Lo utilizaré tanto al inicio como al final de cada ciclo de tratamiento, para que el progreso sea tangible, medible y transparente. Nada de promesas abstractas.
Hablemos de tecnología. Morpheus genera mucha expectativa en Pamplona.
Es normal, porque está en boca de todos. Morpheus es una radiofrecuencia fraccionada con microagujas que trabaja desde dentro del tejido, induciendo puntos de coagulación para estimular la formación de colágeno. Es medicina regenerativa pura: el cambio viene dado por la propia capacidad del cuerpo, no por añadir nada externo. Por eso los resultados son tan naturales. Pero aquí viene lo importante: Morpheus en buenas manos es un tratamiento muy eficaz para la flacidez facial. Pero como todo hay que saber trabajarlo de la mejor manera. La experiencia no es un argumento de marketing; es lo que separa un resultado de una complicación.
¿Y qué otros tratamientos forman parte de su arsenal tecnológico?
• IPL M22: Es excelente para pelear el daño que el sol causa en la piel: envejecimiento prematuro, rojeces, manchas... en una misma sesión.
• Plasma rico en fibrina: Es un extracto de una parte de la sangre que contiene factores de crecimiento del propio organismo del paciente. Sirve para acelerar la regeneración de los tejidos y potenciar los resultados que se pueden obtener con tratamientos como Morpheus.
• Plataforma Forma: Ideal para el mantenimiento de la piel, sin necesidad de usar agujas.
• Aquapure: La hidrodermoabrasión médica que limpia y prepara la piel para multiplicar el efecto de todo lo demás.
Cada vez atrae a más pacientes masculinos. ¿Qué busca el hombre navarro cuando cruza su puerta?
Viene sobre los cuarenta y cinco años, cuando empieza a notar que la mandíbula ya no está tan marcada, que la mirada parece más cansada. Y llega con reticencias, porque siempre creyó que esto no era para él. Hace poco un paciente me decía que le daba pánico que sus amigos notasen que se había hecho algo. Al final, aplicamos un protocolo de tres pasos y ahora se ve descansado, no operado. Esa es la clave. Lo que más valoran es la sencillez: les explico dos o tres objetivos concretos, un protocolo claro y un plazo realista. Y si lo entienden, son muy fieles. Más que muchas mujeres, con franqueza.
¿Cuál sería su consejo imprescindible de cara al verano?
Protección solar 50 ó más. La mejor marca, hay ahora algunas muy buenas, es la que te quieras poner, porque si no te la aplicas no sirve de nada. Y antes del verano, tener la piel limpia y preparada. El sol es el principal agresor que tenemos. Todo lo que hacemos aquí pierde sentido si luego la piel sigue expuesta sin protección.
Invito a cualquier persona que no sepa por dónde empezar a cuidar su piel a que venga a vernos. No se trata de cambiar tu rostro, sino de sacar su mejor versión con honestidad. Nos vemos en la consulta..
CPS-C03779/1/26-NA








