El Partido Popular de Navarra ha elevado el tono frente al Gobierno foral al exigir medidas “urgentes e inmediatas” para frenar el crecimiento de la plaga de conejos y jabalíes, que está provocando importantes daños en los cultivos, especialmente en el cereal.
La portavoz del PPN en materia de Medio Ambiente, Irene Royo, ha advertido de que la situación se está agravando por la falta de respuesta institucional. “El Ejecutivo está abandonando al sector a su suerte”, ha denunciado, subrayando que la expansión de estas especies está “arrasando cultivos enteros” en distintas zonas de Navarra.
Desde el partido reclaman al Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente la puesta en marcha de medidas concretas de control de población, así como actuaciones preventivas que permitan contener una problemática que, según señalan, ya no es puntual sino estructural.
El impacto en el campo es significativo. Según los datos trasladados por el PPN, los daños afectan ya a unas 1.000 hectáreas, una cifra que organizaciones agrarias consideran la peor plaga de conejos en las últimas dos décadas. La situación es especialmente grave en la Ribera, aunque el problema comienza a extenderse a otras comarcas.
Además de las medidas de control, los populares han puesto el foco en la necesidad de compensaciones económicas. Reclaman ayudas directas para los agricultores que han visto cómo sus cosechas se perdían sin posibilidad de reacción. “No pueden seguir asumiendo en solitario pérdidas que no dependen de su trabajo”, ha insistido Royo.
La portavoz también ha alertado del efecto añadido sobre la ganadería, ya que la proliferación de conejos y jabalíes podría favorecer la transmisión de enfermedades, incrementando el riesgo para las explotaciones.
Todo ello se produce en un contexto ya complejo para el sector primario, marcado por el aumento de los costes energéticos. “Estamos ante una situación grave que pone en riesgo el sustento de cientos de familias”, ha señalado Royo, quien ha instado al Gobierno de Navarra a actuar “con responsabilidad, implicación y recursos suficientes”.
El PPN concluye con un mensaje claro: detrás de cada hectárea perdida hay explotaciones familiares que dependen directamente del campo, y cuya viabilidad —advierten— está cada vez más comprometida si no se adoptan soluciones inmediatas.






