Al igual que los catarros, la gripe o la covid, la gastroenteritis vírica vuelve a convertirse cada invierno en una de las afecciones más habituales entre la población. Se trata, de hecho, de una de las enfermedades más comunes en personas de cualquier edad, aunque los menores de cinco años y las personas mayores son los colectivos más vulnerables a sufrir complicaciones.
Conocida popularmente como gripe estomacal, la gastroenteritis es una inflamación del estómago y del intestino causada por virus que alteran la absorción de agua y sales minerales. “Esto provoca síntomas como diarrea, vómitos, fiebre generalmente leve y dolor abdominal”, explica Julio Maset, médico de Cinfa. Sin embargo, el principal riesgo no reside tanto en las molestias digestivas como en la deshidratación, que puede llegar a ser grave, especialmente en niños pequeños y personas de edad avanzada.
Según Maset, algunos signos de alerta son “la boca seca, el llanto sin lágrimas, los ojos hundidos o una disminución notable de la cantidad de orina”. Ante estos síntomas, insiste, es fundamental extremar la vigilancia.
Un virus altamente contagioso
La gastroenteritis vírica se transmite con facilidad. Una persona infectada puede contagiar el virus antes incluso de que aparezcan los síntomas y hasta varios días después de haberse recuperado. En el caso del norovirus, uno de los patógenos más frecuentes, el contagio puede producirse al ingerir alimentos o bebidas contaminadas, compartir cubiertos con una persona enferma o tocar superficies contaminadas y llevarse después las manos a la boca.
Por ello, los expertos subrayan la importancia de las medidas de higiene, como el lavado frecuente de manos con agua y jabón y la desinfección exhaustiva de superficies tras episodios de diarrea o vómitos.
Hidratación, clave del tratamiento
En la mayoría de los casos, los síntomas duran entre uno y tres días y la enfermedad desaparece por sí sola, siempre que se mantenga una hidratación adecuada. “El objetivo del tratamiento es evitar la deshidratación, reponiendo las sales y minerales perdidos mediante líquidos con una composición específica”, señala Maset.
Los especialistas recomiendan el uso de sueros de rehidratación oral disponibles en farmacias, desaconsejando refrescos o bebidas isotónicas para deportistas, cuya composición no es adecuada para este tipo de pérdidas. Para evitar los vómitos, los líquidos deben tomarse a sorbos pequeños cada quince o treinta minutos. En el caso de lactantes, no debe interrumpirse la lactancia y siempre conviene consultar al pediatra.
Ni ayuno ni dieta astringente
En contra de la creencia popular, el ayuno no es necesario. Tampoco resulta imprescindible seguir una dieta estrictamente astringente. “Lo más recomendable es tomar alimentos suaves de la dieta habitual, en cuanto aparezca el apetito, evitando aquellos ricos en grasas o azúcares”, aclara el médico de Cinfa.
En algunos casos, el facultativo puede pautar analgésicos o antitérmicos para aliviar el dolor o la fiebre, así como antieméticos para las náuseas. No obstante, Maset recuerda que los antidiarreicos no ayudan y que los antibióticos son inútiles frente a infecciones víricas, pudiendo incluso empeorar el cuadro.
Diez consejos para combatir la gastroenteritis
Los expertos resumen en diez claves las principales recomendaciones para prevenir y manejar esta enfermedad:
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Hidratarse con frecuencia, pero en pequeñas cantidades.
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Retomar la alimentación habitual en cuanto sea posible, con comidas suaves.
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Lavarse las manos a menudo con agua y jabón durante al menos 15 segundos.
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Manipular correctamente los alimentos, lavando bien frutas, verduras y mariscos.
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Mantener una higiene extrema en la cocina y los utensilios.
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No tomar antibióticos, salvo indicación médica expresa.
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Evitar los antidiarreicos, especialmente en menores.
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Valorar el uso de probióticos, siempre bajo consejo profesional.
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Vigilar los signos de deshidratación, principal complicación de la enfermedad.
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Consultar al médico si los síntomas no remiten en pocos días o se agravan.
Desde Cinfa recuerdan que la información y la prevención son herramientas clave para reducir el impacto de patologías frecuentes como la gastroenteritis y recomiendan acudir al profesional sanitario ante cualquier duda, especialmente cuando se trata de niños pequeños o personas mayores.





