Cientos de personas, unas 700 según la plataforma organizadora, se han manifestado este mediodía por las calles de Estella-Lizarra bajo el lema «Tierra Estella no se vende». La marcha, convocada por Lizarraldea Bizirik-Pueblos Vivos, ha servido para denunciar que alrededor de 100 pueblos de la comarca están afectados por uno o varios macroproyectos y para reclamar que las luchas locales se coordinen.
Durante el recorrido, los participantes han llevado los nombres de las localidades afectadas, y al final se ha leído el manifiesto de la plataforma, que habla de «una gran avalancha de proyectos» que, a su juicio, perjudican gravemente al territorio. Entre los ejemplos citados figuran los sondeos en Sorlada, Monjardin y otros 31 pueblos para una posible instalación de minas de cobre, y las exploraciones de hidrógeno y helio anunciadas desde el Valle de Lana hasta Legarda, que cruzarían Tierra Estella y ocuparían la sierra de Aralar.
Biometano, macrogranjas y alta tensión
El colectivo ha alertado también de la amenaza de macroplantas de biometano en Arróniz, Sesma, Viana, Andosilla y Los Arcos, que sumarían más de 500.000 toneladas de residuos, y del «efecto llamada» que, según ha señalado, provocarían de cara a la instalación de macrogranjas como las de Dicastillo o Eneriz. Ha asegurado que estas actividades resultan «nefastas» para la recuperación de la salud y la calidad de ríos y acuíferos, como a su juicio ocurre en la cuenca del Iranzu, en las aguas subterráneas de la sierra de Lokiz y en el aluvial del Ega.
A ello ha sumado la subestación de muy alta tensión de Oteiza, con las líneas asociadas en Lorca, Estella y Murieta y la de muy alta tensión hasta Muruarte, y los macroproyectos fotovoltaicos y eólicos en Oteiza, Allo, Lerín, Villatuerta, Aras, Bargota y Viana, sin olvidar Valdizarbe. Según la plataforma, son proyectos que «no responden a necesidades sociales» y que acabarán alimentando centros de datos y el tren de alta velocidad. El manifiesto sitúa todo ello en un contexto de emergencia climática y recuerda el calor de este verano, que califica de récord histórico.
Empresas e instituciones
La plataforma ha afirmado que detrás de estos proyectos hay «grandes empresas y entidades financieras» que buscan nuevos negocios para seguir obteniendo beneficios «a costa de explotar de manera irreversible» el territorio. Ha citado por su nombre a Villamir y sus macroproyectos industriales, Biogas Sesma y el Banco Santander, la multinacional francesa Mantle 8, en el caso del hidrógeno, Iberian Copper, en el del cobre, AGR Biogas y la banca ING, y multinacionales cárnicas como el grupo Costa.
A las instituciones les ha reprochado que hasta la fecha hayan ido «de la mano de estas empresas»: según Lizarraldea Bizirik, han guardado silencio y ocultado información, han declarado los proyectos de interés foral, han cambiado la legislación para acelerarlos y han tratado de esconder, entorpecer o criminalizar las iniciativas populares. «Basta de gobernar en favor de las grandes empresas», ha proclamado. Frente a ello, ha defendido coordinar todas las luchas para generar «una fuerza mayor» capaz de desarrollar propuestas que permitan vivir en equilibrio con el entorno y mejorar la calidad de vida de todas las personas por igual.
Apoyo a los centros de datos y huelga por la vivienda
La plataforma ha aprovechado además para mostrar su apoyo a quienes luchan contra los centros de datos y este fin de semana realizan acciones para reclamar una moratoria europea. También ha animado a participar en la huelga por la vivienda del 11 de noviembre, al considerar que los dueños de estos macroproyectos y los especuladores energéticos son los mismos que, a su juicio, especulan con la vivienda e impiden vivir en los pueblos. El manifiesto concluye con el lema de la jornada, «¡Tierra Estella no se vende!», y convoca a estar atentos a las próximas movilizaciones.
Cientos de personas, unas 700 según la plataforma organizadora, se han manifestado este mediodía por las calles de Estella-Lizarra bajo el lema «Tierra Estella no se vende». La marcha, convocada por Lizarraldea Bizirik-Pueblos Vivos, ha servido para denunciar que alrededor de 100 pueblos de la comarca están afectados por uno o varios macroproyectos y para reclamar que las luchas locales se coordinen.
Durante el recorrido, los participantes han llevado los nombres de las localidades afectadas, y al final se ha leído el manifiesto de la plataforma, que habla de «una gran avalancha de proyectos» que, a su juicio, perjudican gravemente al territorio. Entre los ejemplos citados figuran los sondeos en Sorlada, Monjardin y otros 31 pueblos para una posible instalación de minas de cobre, y las exploraciones de hidrógeno y helio anunciadas desde el Valle de Lana hasta Legarda, que cruzarían Tierra Estella y ocuparían la sierra de Aralar.
Biometano, macrogranjas y alta tensión
El colectivo ha alertado también de la amenaza de macroplantas de biometano en Arróniz, Sesma, Viana, Andosilla y Los Arcos, que sumarían más de 500.000 toneladas de residuos, y del «efecto llamada» que, según ha señalado, provocarían de cara a la instalación de macrogranjas como las de Dicastillo o Eneriz. Ha asegurado que estas actividades resultan «nefastas» para la recuperación de la salud y la calidad de ríos y acuíferos, como a su juicio ocurre en la cuenca del Iranzu, en las aguas subterráneas de la sierra de Lokiz y en el aluvial del Ega.
A ello ha sumado la subestación de muy alta tensión de Oteiza, con las líneas asociadas en Lorca, Estella y Murieta y la de muy alta tensión hasta Muruarte, y los macroproyectos fotovoltaicos y eólicos en Oteiza, Allo, Lerín, Villatuerta, Aras, Bargota y Viana, sin olvidar Valdizarbe. Según la plataforma, son proyectos que «no responden a necesidades sociales» y que acabarán alimentando centros de datos y el tren de alta velocidad. El manifiesto sitúa todo ello en un contexto de emergencia climática y recuerda el calor de este verano, que califica de récord histórico.
Empresas e instituciones
La plataforma ha afirmado que detrás de estos proyectos hay «grandes empresas y entidades financieras» que buscan nuevos negocios para seguir obteniendo beneficios «a costa de explotar de manera irreversible» el territorio. Ha citado por su nombre a Villamir y sus macroproyectos industriales, Biogas Sesma y el Banco Santander, la multinacional francesa Mantle 8, en el caso del hidrógeno, Iberian Copper, en el del cobre, AGR Biogas y la banca ING, y multinacionales cárnicas como el grupo Costa.
A las instituciones les ha reprochado que hasta la fecha hayan ido «de la mano de estas empresas»: según Lizarraldea Bizirik, han guardado silencio y ocultado información, han declarado los proyectos de interés foral, han cambiado la legislación para acelerarlos y han tratado de esconder, entorpecer o criminalizar las iniciativas populares. «Basta de gobernar en favor de las grandes empresas», ha proclamado. Frente a ello, ha defendido coordinar todas las luchas para generar «una fuerza mayor» capaz de desarrollar propuestas que permitan vivir en equilibrio con el entorno y mejorar la calidad de vida de todas las personas por igual.
Apoyo a los centros de datos y huelga por la vivienda
La plataforma ha aprovechado además para mostrar su apoyo a quienes luchan contra los centros de datos y este fin de semana realizan acciones para reclamar una moratoria europea. También ha animado a participar en la huelga por la vivienda del 11 de noviembre, al considerar que los dueños de estos macroproyectos y los especuladores energéticos son los mismos que, a su juicio, especulan con la vivienda e impiden vivir en los pueblos. El manifiesto concluye con el lema de la jornada, «¡Tierra Estella no se vende!», y convoca a estar atentos a las próximas movilizaciones.