El Pleno del Parlamento de Navarra rechazó este jueves la moción presentada por Vox en la que se instaba a los gobiernos de España y Navarra a condenar "los sucesivos y graves escándalos de corrupción que afectan al gobierno, al partido y al entorno personal de Pedro Sánchez" y a manifestar la necesidad de una convocatoria inmediata de elecciones generales. La iniciativa cayó con 30 votos en contra frente a 20 a favor.
La moción incluía dos puntos. El primero exigía una condena expresa de la espiral de corrupción que, a juicio del grupo proponente, rodea al Ejecutivo central. El segundo iba más lejos: emplazaba a ambos gobiernos a reclamar elecciones de forma inmediata para, en palabras del texto, "dar voz a los españoles en las urnas frente a la corrupción política, moral y económica que ha guiado la gestión de Pedro Sánchez".
Un debate que subió de temperatura
El portavoz de Vox, Emilio Jiménez Román, defendió la moción con dureza desde la tribuna, enumerando una larga lista de casos judiciales que afectan al entorno socialista —desde el caso Ávalos hasta el de la pareja del presidente, pasando por el fiscal general del Estado— y extendiendo la crítica a Navarra, donde citó lo que considera el 'caso Sendaviva', las adjudicaciones bajo sospecha y las presuntas irregularidades en el proyecto fotovoltaico de Bardenas. "La corrupción no es un papel más en un expediente, es lo que pasa cuando quien gobierna pone sus intereses por encima de las personas", afirmó.
Jiménez Román también tuvo palabras para los partidos que sostienen el gobierno foral —Geroa Bai, EH Bildu y Contigo-Zurekin—, a quienes acusó de "cómplices directos" por su silencio. "Los navarros no somos tontos. Sabemos que la máxima responsable política de lo que pasa en esta comunidad es usted", dijo dirigiéndose a la presidenta María Chivite, que no estaba en la sala en ese momento.
UPN y PP, a favor, con matices
Tanto UPN como el Partido Popular votaron a favor de la moción, aunque con argumentos propios. El portavoz de UPN, Javier Esparza, señaló que el respaldo no implicaba compartir cada detalle de la exposición de motivos, sino reconocer "algo que ya es imposible de negar": que España atraviesa "una crisis institucional y moral de enorme gravedad" con epicentro en el PSOE.
La parlamentaria del PP Irene Royo fue más directa y reclamó la convocatoria de elecciones generales de forma "rotunda y sin matices", aludiendo al agotamiento de la legislatura y a la incapacidad del gobierno para aprobar presupuestos.
La izquierda, en bloque
Los grupos que sostienen el gobierno de Chivite —PSN, EH Bildu, Geroa Bai y Contigo-Zurekin— votaron en bloque en contra, aunque con intervenciones de distinta longitud. El portavoz socialista se limitó a anunciar el voto contrario desde su escaño. EH Bildu optó directamente por el silencio: "Ante palabras vacías, permaneceremos en silencio", resumió su portavoz. Geroa Bai y Contigo-Zurekin hicieron lo mismo con igual brevedad.
La moción, que la Mesa del Parlamento ya había obligado a reescribir en su versión original —rechazando términos como "mafia"— quedó así desestimada, en lo que Vox interpretó como una muestra más de la incomodidad del bloque de izquierdas ante el debate sobre corrupción. "La verdad y el PSOE son incompatibles", sentenció Jiménez Román en su turno de réplica.








