Cuatro años después de los altercados que sacudieron la procesión de San Fermín, la Justicia ha dictado sentencia. Seis personas han sido condenadas por los incidentes ocurridos el 7 de julio de 2022 en la calle Curia de Pamplona, cuando un grupo intentó romper el cordón policial al paso de los concejales de UPN y el entonces alcalde Enrique Maya, provocando lesiones a varios agentes, entre ellas la fractura nasal de un policía municipal.
Las penas varían según la gravedad de la participación de cada acusado. Dos de los condenados han recibido dos años y seis meses de prisión por desórdenes públicos, atentado a la autoridad y lesiones. Otros tres han sido condenados a dos años por desórdenes públicos y atentado a agentes de la autoridad. El sexto acusado ha sido condenado a un año de prisión, con la aplicación de una atenuante por trastorno mental.
A todos ellos se les ha aplicado la agravante de actuar por motivos ideológicos contra UPN, así como la atenuante de reparación del daño, al haber abonado las indemnizaciones fijadas. En concepto de responsabilidad civil, el condenado que rompió la nariz al agente deberá pagarle 27.000 euros. El entonces alcalde Enrique Maya y el jefe de la Policía Municipal de aquel momento recibirán 600 euros cada uno por daños morales. El resto de agentes afectados también serán indemnizados.
Además de las penas de prisión, cuya entrada en vigor queda en suspenso condicionada a que ninguno cometa nuevos delitos en los próximos tres años, la sentencia impone a todos los condenados la prohibición de asistir durante dos años al encierro, las vísperas, la procesión y la octava de San Fermín. A dos de ellos se les exige también el pago de una multa adicional de 2.880 euros como condición para la suspensión de la pena. La acusación fue ejercida por el abogado pamplonés Guillermo Chaverri.
UPN: "Lo ocurrido en la calle Curia fue inaceptable y no tiene cabida en una sociedad democrática"
Unión del Pueblo Navarro ha mostrado su satisfacción con el fallo y ha destacado especialmente que la sentencia reconozca la agravante de motivos ideológicos. Para los foralistas, ese reconocimiento no es un detalle menor: "Deja claro que no se trató de unos simples altercados, sino de unos hechos motivados por la intolerancia hacia quienes piensan diferente. Que se haya reconocido la agravante ideológica es especialmente relevante porque supone un reconocimiento de la verdadera naturaleza de lo ocurrido aquel día", señalaron.
El partido ha recordado que los disturbios se produjeron entre insultos a UPN y gritos a favor del actual alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, cuando los entonces concejales foralistas desfilaban junto al alcalde Enrique Maya en la procesión. Los acusados intentaron romper el cordón policial mediante golpes y empujones, y todos ellos reconocieron los hechos durante el juicio, admitiendo que crearon un clima de pánico y generaron situaciones de riesgo.
UPN ha reivindicado que "la convivencia en Navarra exige respeto a todas las opciones políticas y a quienes las representan" y ha expresado su deseo de que estos hechos "no vuelvan a repetirse nunca más". "Nadie debe sentirse señalado, intimidado o agredido por sus ideas", concluyeron.





