La Dirección General de Medio Ambiente ha finalizado una ambiciosa reforma en la piscifactoría de Oronoz-Mugairi, con una inversión total de 456.796 euros. El objetivo principal de esta intervención es optimizar la producción de huevas y la cría de alevines destinados a la repoblación de los ríos navarros, con un enfoque especial en el salmón, especie que atraviesa una situación crítica en toda la cornisa cantábrica.
El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José Mari Aierdi, ha destacado durante su visita a las instalaciones la necesidad de abordar la gestión de la fauna fluvial de forma integral. La renovación de estas infraestructuras permitirá al personal técnico de Orekan trabajar con mayor precisión en la preservación de la biodiversidad de nuestras cuencas.
Innovación técnica y sostenibilidad energética
Entre las mejoras ejecutadas destaca una nueva toma de agua de manantial desde la Regata Zeberia, que asegura un flujo limpio y a temperatura constante, vital para la supervivencia de los ejemplares en verano. Además, se ha instalado una bomba de peces para mejorar el bienestar animal durante su manejo y un sistema de enfriamiento para favorecer la eclosión de alevines.
La sostenibilidad es otro de los pilares de la reforma. Se ha construido un nuevo cubierto dotado de placas fotovoltaicas que genera electricidad para la propia planta y otros edificios públicos de la zona. Este sistema cumple una doble función, ya que también proporciona sombreado a los estanques, evitando el calentamiento excesivo del agua y mejorando las condiciones de cría de la trucha.
Un hito histórico: truchas 100% autóctonas
El plan de repoblación para 2026 marca un punto de inflexión en la gestión piscícola de la Comunidad Foral. Por primera vez en 40 años, todas las truchas liberadas en los ríos serán autóctonas, procedentes de líneas genéticas puras de los ríos Eska, Salazar y Aragón.
Se prevé la producción de 50.000 alevines de salmón y 15.300 truchas que han superado estrictos análisis genéticos para garantizar su pureza. Este logro es fruto de seis años de trabajo orientados a eliminar la genética alóctona y sustituirla por ejemplares propios de los ecosistemas navarros, reforzando así las poblaciones objeto de pesca y la salud de nuestros ríos.







