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La Guardia Civil investiga a un varón por cazar pajarillos con pegamento en las orillas del Ebro, en Lodosa

Dos de los cuatro jilgueros y verdecillos capturados murieron por las lesiones causadas por la "liga"; el presunto autor se enfrenta a un delito

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Un agente del SEPRONA, en la orilla del Ebro en Lodosa

El pegamento atrapa ratones

La Guardia Civil de Navarra, a través del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), ha investigado a un varón por un presunto delito contra la flora y la fauna en Lodosa, tras sorprenderle capturando aves protegidas mediante el uso de pegamento.

La intervención se produjo cuando una patrulla de Seguridad Ciudadana localizó a la persona en un camino paralelo al río Ebro, a la altura de las piscinas municipales, realizando una actividad de caza prohibida. Para llevar a cabo la captura, el individuo utilizó ramitas finas de gramíneas impregnadas con un potente pegamento o "liga", una sustancia comercializada originalmente para atrapar roedores.

En el momento en que fue sorprendido, los agentes comprobaron que ya había capturado a cuatro ejemplares —dos jilgueros (Carduelis carduelis) y dos verdecillos (Serinus serinus)—, que se encontraban encerrados en el interior de una bolsa deportiva tipo mochila. Las aves fueron trasladadas de urgencia al Centro de Recuperación de Fauna del Gobierno de Navarra en Ilundáin. Pese a la minuciosa limpieza realizada por el personal especializado, el elevado estrés y las lesiones provocadas por el adhesivo causaron la muerte de los dos jilgueros durante las primeras horas, mientras que los verdecillos evolucionaron favorablemente y pudieron ser liberados 48 horas después.


La utilización de pegamento o "liga" es un método de caza no selectivo, indiscriminado y de altísimo impacto ecológico, expresamente prohibido por la normativa española y europea. Esta práctica somete a las aves a una crueldad extrema, ya que el pegamento destruye de forma inmediata su capacidad de vuelo y aislamiento térmico, además de provocar severos traumatismos, desgarros e incluso la muerte por asfixia si el adhesivo llega a obstruir sus fosas nasales. La captura de estas especies de fringílidos cuenta con protección especial, estando su caza prohibida y suspendida definitivamente toda autorización desde principios de 2017, en cumplimiento de la Directiva 2009/147/CE de conservación de aves silvestres.

Las diligencias han sido remitidas a la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Estella. El investigado podría enfrentarse a responsabilidades tipificadas en el artículo 336 del Código Penal, que castiga el uso de artes destructivas o no selectivas con penas de cuatro meses a dos años de prisión, o multas de ocho a veinticuatro meses, además de la inhabilitación especial para el ejercicio del derecho a cazar o pescar por un periodo de uno a tres años.

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