‘Compartimos la vida, hacemos Navarra’, un spot para remover los estereotipos sobre la identidad navarra

PAMPLONA, 13 (EUROPA PRESS)

La Dirección General de Políticas Migratorias del Gobierno de Navarra ha presentado la campaña ‘Compartimos la vida, hacemos Navarra’, una pieza audiovisual en la que una docena de personas residentes en la Comunidad foral hablan en clave de humor sobre los tópicos y los prejuicios de la identidad navarra, «de lo que supone ser navarro o navarra en el presente y sobre cómo la imaginan en el futuro». En ella participan diferentes personas, jóvenes y mayores, desde los diez hasta los 90 años, que viven en Navarra y hacen su vida aquí.

El pamplonés Steven Bosen Wu Zheng, recientemente proclamado mejor cocinero de sushi de toda España, es uno de los protagonistas del vídeo. Él es el chef del restaurante Imperial ubicado en el barrio de Iturrama y, aunque nació en Palma de Mallorca hace 36 años, desde muy pequeño ha hecho su vida siempre en la capital navarra.

«Hoy en día, aún hay gente que me pregunta que cuánto tiempo llevo aquí, porque hablo muy bien castellano. ¡Hombre, es que soy de Navarra, este es mi hogar! Todavía hay gente que se extraña porque haya un chino mucho acento navarrico», dice. «Mis padres llegaron de China y siempre nos hemos encontrado muy acogidos y recibidos aquí. Nunca hemos tenido ningún problema, a pesar de que hace veinte años mi hermana y yo éramos en aquel momento los únicos niños chinos del colegio», explica Steven.

«Igual la clave es que cuando alguien conoce a una persona migrante o racializada, no le pregunten cuánto tiempo lleva aquí», apunta Melissa Somarribas, otra de las protagonistas del spot: una joven activista y comunicadora nicaragüense de 26 años residente en Navarra. «Lo que espero es que en la Navarra de futuro no se necesiten estos vídeos sobre convivencia y que sea de verdad algo real, no sólo algo que se vea en la pantalla», concluye Melissa, que en breve dará a luz a su primer hijo, que nacerá previsiblemente en Pamplona, junto a su pareja, Javi.

«Mi hijo tendrá padre navarro y madre nicaragüense, lo que espero es que sea una persona concienciada sobre sus orígenes, sobre los derechos de las personas y no viva ajeno a todo eso. Pero lo que espero también es que nadie cuestione si es más o menos navarro por el hecho de que su madre sea extranjera. Migrar es un derecho que tenemos todas», sentencia Melissa que vino a Navarra buscando «una seguridad que no tenía en Nicaragua tras las protestas estudiantiles» de 2018.

Otras protagonistas son precisamente jóvenes nacidas en Navarra como Ouduya, una adolescente de Burlada que juega a balonmano, o Halah, una niña del casco viejo de Pamplona y su madre, Farida. Pero también otras personas como Miguel, que vino de Extremadura hace 60 años; Sonia, una de las empleadas que todos los días trabaja a diario limpiando las estancias del Palacio de Navarra o Younoussa que llegó de Mali hace 14 años y acaba de obtener la nacionalidad.

Yonoussa Sidibe es entrenador de atletismo en el club Hiru-Herri, habla varios idiomas y ha trabajado en hoteles e incluso en bibliotecas públicas. Estudió Derecho Internacional en la universidad en Bamako y llegó a Navarra en 2008 con un contrato de trabajo para ser aprendiz de fontanero. «Me siento muy afortunado porque todo el mundo me ha acogido de forma bonita, tengo mi cuadrilla y gracias al atletismo he conocido a mucha gente. Pero sé que hay otra gente tiene muchos prejuicios sobre los jóvenes africanos, obviamente vine aquí a buscarme la vida porque en mi país no tenía estabilidad. Soy una persona formada y aun viniendo con todos los papeles, permisos y contratos, las trabas administrativas son una angustia constante. Eso debería saberlo la gente», dice.

CAMBIAR LA NARRATIVA MIGRATORIA

«Estos y estas protagonistas no son actores, son personas reales que nos cuentan sus impresiones sobre la manera en la que comparten la vida, sobre cómo construyen Navarra en su día a día y sobre cómo ellas y ellos son también navarros y navarras. Y, sobre todo, que no existe una única forma de serlo. Es hora de que cambiemos ya las viejas narrativas sobre las migraciones y nuestra mirada sobre ellas, desde las instituciones y desde la sociedad. Y que lo hagamos con naturalidad, incluso, por qué no, con un poco de humor riéndonos de nuestras propias torpezas», ha expresado el consejero de Políticas Migratorias y Justicia, Eduardo Santos, durante la presentación del spot.

«Por un lado -ha añadido Santos- es momento de que desterremos, de una vez por todas, el concepto de ‘ellos, ellas, nosotros y nosotras’. No existe ni debe existir esa dicotomía. A lo que hemos aspirado siempre desde este departamento es transmitir la idea de que Navarra es de hecho ya una sociedad plural, diversa, multirracial, mestiza y multilingüe. Y no existe una única forma de ser navarros y navarras. No existen esas identidades exclusivistas, porque a menudo solo son racismos disfrazado de tópicos repetidos en el tiempo y envueltos en banderas. Todas las personas que vivimos aquí somos merecedoras de los mismos derechos. Y todas las personas que se levantan todas mañanas a vivir, crear, soñar, jugar, amar y compartir esta tierra, la hacen exactamente igual y con el mismo mérito que las demás».

Por su parte, la directora general de Políticas Migratorias, Patricia Ruiz de Irizar, ha añadido que «muy a menudo, por desgracia, y en muchos lugares de Navarra, en la sociedad, en las cuadrillas, en los pueblos, en los barrios, en los medios de comunicación y en la prensa, se vive de espaldas a esa riqueza y el valor que tiene una sociedad diversa».

Ruiz de Irizar ha subrayado la importancia de que sean las propias personas que han hecho un proceso migratorio o comparten orígenes diversos quiénes hablen de esos procesos de duelo o de vivir con una identidad diversas.

PONER EN VALOR PROYECTOS QUE CONTRIBUYEN

«Lo que queremos subrayar y poner precisamente en valor es el hecho de que, compartiendo la vida, hacemos esta sociedad, le damos sentido y cohesión. Porque habitualmente compartimos espacios geográficos, sí. Cohabitamos, pero no convivimos. No nos preocupamos de cómo está nuestra vecina o vecino, no nos permitimos conocer a personas que hay llegado recientemente a nuestro barrio, no nos permitimos compartir el ocio, las fiestas, los espacios de juego o de disfrute», ha explicado Ruiz de Irizar.

Según ha añadido, «también en esta pequeña pieza audiovisual lo que hemos tratado de mostrar de forma muy sutil son asociaciones, proyectos e iniciativas públicas, vecinales, colectivas o individuales que sí que ayudan a construir esa sociedad».

Así, en el video aparecen, por ejemplo, un grupo de amigos que se conocen gracias a la labor que hace la Asociación SEI (el Servicio Socioeducativo Intercultural), donde jóvenes hijos de madres migrantes que hicieron el viaje solas se han reencontrado en Navarra y necesitan, desde la cercanía y la escucha, pasar ese duelo migratorio, conocer a otros jóvenes, compartir ocio y tiempo libre.

O iniciativas vecinales como el proyecto de sabores y recetas del casco viejo de Pamplona, que llevan a cabo de forma autogestionada por la asociación AZ Ekimena y la financiación del Departamento de Políticas Migratorias, y que han creado un pequeño espacio vecinal en el que el nexo de unión es la gastronomía: «Una excusa para compartir y conocernos mejor, una forma muy natural de derribar barreras», según explica Ana Goia, una de las participantes.

Y también iniciativas privadas como el empuje de Alejandra Goris y Begoña Garjón en Barasoain, en la Valdorba. Esta pareja argentina y tafallesa respectivamente hace así ya 20 años que se decidieron a llevar juntar la única tienda del valle, que hace las veces de cafetería, ultramarinos, panadería y centro de vida del pueblo.

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