El vicepresidente y portavoz del Gobierno de Navarra, Javier Remírez, ha explicado este sábado en declaraciones a los medios de comunicación que existe "una relación ya bastante fluida" con la actual adjudicataria del contrato de las obras de Belate, con la que el Ejecutivo foral trabaja "para una solución acordada" que, en todo caso, "ya quedó claro que no iba a pasar por abonar ninguna cantidad económica, ni un euro, que no estuviera avalada técnica o jurídicamente".
Remírez ha señalado que el objetivo del Gobierno de Navarra es "resolver el contrato de manera pactada" para disponer del tiempo suficiente para volver a licitar tanto lo que resta del proyecto como de las obras, que ha recordado que están "más del cincuenta por ciento" ya ejecutadas, con el fin de cumplir con los plazos comprometidos con la Unión Europea. En este sentido, el portavoz ha subrayado que se trata de unas obras que acumulan "quince años de retraso" respecto a una obligación adquirida con Europa, y ha querido transmitir tranquilidad, asegurando que "se están haciendo las cosas bien" y "con forma de derecho", sin que se produzca "ningún menoscabo" ni "ninguna merma" de los recursos económicos de la ciudadanía navarra.
Preguntado por si el Gobierno es optimista respecto a alcanzar un acuerdo con la UTE adjudicataria, Remírez ha admitido que "pueden producirse los dos casos": una resolución pactada del contrato y, al mismo tiempo, que la empresa "acuda a los tribunales" para reclamar el reconocimiento de derechos económicos que el Gobierno no va a abonar, en referencia a unos sobrecostes que ha cifrado en nueve millones de euros y que, según ha explicado, la parte jurídica del Ejecutivo considera que no se pueden abonar. "Es compatible ambas cuestiones", ha apuntado, aunque ha insistido en que lo importante es que el contrato se resolverá de manera pactada, que se podrá licitar "cuanto antes" lo que resta del proyecto y de las obras, y que el túnel de Belate se terminará en el plazo comprometido con la Unión Europea, "un poquito más tarde de lo esperado", ya que iba a estar listo en torno a diciembre de 2027.
El portavoz ha recordado que el compromiso no afecta únicamente al túnel de Belate, sino también al túnel del Mando y al espacio entre ambos túneles, y ha reivindicado que "el compromiso con esa infraestructura y con la seguridad vial es clara" y que el Gobierno la "llevará a cabo".
Las máquinas, de nuevo trabajando a finales de 2027
Cuestionado sobre los plazos concretos, Remírez ha pedido prudencia, ya que "cualquier plazo luego es motivo de reproche, y con razón", pero ha avanzado que, si todo transcurre con normalidad, las máquinas podrían estar de nuevo trabajando "a finales del año 2027", tras un proceso de licitación de en torno a ocho meses. Ese calendario permitiría que las obras del túnel de Belate, del túnel del Mando y de la zona entre ambos túneles estuvieran culminadas, como máximo, en el año 2030.
El vicepresidente ha recordado además que la carretera N-121-A está siendo objeto de una operación de desdoble hacia una configuración de dos más uno, lo que, según ha destacado, ha permitido que las cifras de siniestralidad se hayan reducido "de manera drástica" hasta la fecha.











