El Servicio de Bomberos de Navarra ha movilizado efectivos en 354 ocasiones para extinguir incendios de vegetación desde el 1 de junio, una cifra sensiblemente superior a las 254 intervenciones registradas en el mismo periodo de 2025 y a las 184 del verano de 2024. Los datos se analizaron durante la primera reunión de seguimiento de la campaña estival de la Mesa del Fuego, órgano adscrito al plan INFONA de la Comunidad Foral de Navarra.
Climatología crítica y la atípica situación del norte
Durante la sesión, el equipo de emergencia evaluó el impacto de las condiciones meteorológicas, el avance de la cosecha y la baja humedad del terreno. El prolongado número de días sin precipitaciones en gran parte de la geografía foral ha derivado en un severo estrés hídrico de la vegetación, dejando el terreno expuesto a un rápido avance de las llamas.
Asimismo, se calificó de infrecuente la acumulación de fuegos en la zona norte de Navarra, una tipología de siniestro más habitual durante los meses de invierno. Ante este escenario, se ha acordado trasladar un llamamiento a las entidades locales y Ayuntamientos para incidir en la difusión de medidas de prevención y la estricta regulación de material pirotécnico mediante la orden OF. 222/2016.
Coordinación con el sector agrícola y previsión del riesgo
La mayor parte de los fuegos computados ha tenido su origen en actividades profesionales agrícolas. Pese a ello, la adopción de protocolos de seguridad y la rápida labor del dispositivo conjunto —donde destaca la implicación de los tractoristas locales coordinados con el Guarderío de Medio Ambiente— han permitido atajar las emergencias con celeridad.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) advierte de que el riesgo de incendio ascenderá a nivel muy alto en todo el territorio para consolidarse en un escenario de riesgo extremo durante el resto de la semana. La presencia de altas temperaturas, escasa humedad y ausencia de lluvia incrementa notablemente la probabilidad de propagación









