El malestar en la Policía Municipal de Ansoáin continúa. Los sindicatos UGT y SPPME, que representan a la plantilla del cuerpo, han salido este miércoles a rebatir punto por punto el relato que el equipo de Gobierno de EH Bildu difundió la semana pasada, y advierten de que acudirán a las vías institucionales, sindicales y jurídicas que sean necesarias para defender los derechos de los agentes.
El Consistorio ha justificado su posición en un "Análisis interno de la organización del servicio". Los sindicatos sostienen que ese documento se elaboró en el segundo semestre de 2025, con la anterior jefatura y en un contexto muy diferente al actual, y denuncian que su contenido no fue trasladado en ningún momento ni a la plantilla ni a sus representantes. "No se solicitó opinión, no se contrastó ningún dato y no se abrió ningún espacio de participación", señalan en su comunicado.
Para los sindicatos, hablar de diálogo mientras se excluye a quienes conocen el servicio desde dentro constituye "una falta de rigor institucional grave".
"El problema no es la plantilla"
La representación sindical utiliza las propias palabras del Ayuntamiento para rebatirle. El Consistorio reconoce en su comunicado que el servicio se ha mantenido durante años gracias a la voluntariedad de los agentes para asumir cambios de turno y cubrir necesidades. Cuando esa voluntariedad cesó —a raíz del deterioro del clima laboral—, comenzó lo que el Ayuntamiento denomina "desorden".
"El problema no es la plantilla, sino una organización que depende de la voluntariedad permanente porque carece de una planificación adecuada", concluyen los sindicatos. Recuerdan además que desde 2021, con la incorporación del anterior jefe de Policía, ya se alertó de la falta de personal y de las futuras jubilaciones, advertencias que el consistorio habría ignorado.
Órdenes arbitrarias y derechos vulnerados
En lugar de abordar la situación mediante negociación, denuncian que el Ayuntamiento ha recurrido a imponer órdenes de servicio justificadas únicamente bajo el argumento genérico de "necesidades del servicio". Esas órdenes han supuesto, según los sindicatos, la modificación unilateral de vacaciones ya concedidas, la denegación de permisos regulados, alteraciones de turnos sin negociación real y la anulación de horas sindicales.
Las bajas, en el centro del conflicto
Los sindicatos también rechazan la insinuación del equipo de Gobierno de que el número de bajas respondería a un problema organizativo. A su juicio, las bajas están directamente relacionadas con el estrés y el deterioro del clima laboral generado por la propia gestión municipal. Califican de "irresponsable y profundamente injusto" que el consistorio anuncie un "seguimiento riguroso" de esas bajas.
La representación sindical concluye con una exigencia concreta: un entorno laboral seguro, una organización coherente y un mando que genere confianza. Y lanza un aviso al Ayuntamiento: "Que deje de señalar a sus trabajadores y empiece a asumir sus responsabilidades".


