El Ayuntamiento de Estella-Lizarra ha iniciado la instalación de una treintena de hidrojardineras en diferentes puntos de la ciudad. Se trata de una intervención conjunta impulsada por las áreas municipales de Jardinería y Medio Ambiente que busca incrementar la vegetación urbana, embellecer el entorno urbano y consolidar espacios públicos más amables y sostenibles.
Hasta la fecha, los servicios municipales han colocado 23 hidrojardineras de hormigón de gran formato, con la previsión de alcanzar la cifra total de 30 unidades en las próximas semanas. Estos elementos de mobiliario verde ya se distribuyen en varios puntos estratégicos: 8 unidades en la calle San Andrés, 4 en la calle Blanca Cañas, 5 en la calle La Merindad y 6 en la zona de Cordeleros. Cada jardinera dispone de una capacidad de 950 litros y una altura cercana al metro, dimensiones idóneas para el correcto enraizamiento del arbolado y la consecuente generación de sombras.
Solución técnica en la calle San Andrés con riego por capilaridad
La instalación adquiere un valor relevante en la calle San Andrés. Durante la reforma ejecutada años atrás en esta vía, no se habilitaron alcorques ni redes de riego en uno de los márgenes de la acera. Para corregir este déficit, el Consistorio ha apostado por estas jardineras de gran tamaño, que aportan el volumen de tierra necesario para la supervivencia y desarrollo de nuevos árboles.
Para optimizar al máximo el consumo de agua, los nuevos elementos incorporan un sistema de riego por capilaridad. El mecanismo cuenta con un depósito inferior de almacenamiento de agua y un circuito de cuerdas de algodón que, por absorción natural, suministra de manera constante la humedad exacta que demandan las raíces de las plantas.
Biodiversidad y refuerzo de la seguridad peatonal
Atendiendo a las recomendaciones del diagnóstico del arbolado elaborado hace unos meses, todas las estructuras albergan ejemplares de Ligustrum japonicum. Esta especie destaca por su rápido crecimiento, su óptima adaptación al entorno urbano y sus bajas necesidades hídricas. Asimismo, el arbolado se acompaña de abelias en su base, una combinación que potencia la biodiversidad urbana.
Más allá del valor estético y medioambiental, el proyecto ejerce una función de seguridad vial. En las calles Blanca Cañas y La Merindad, las hidrojardineras se han ubicado directamente sobre la calzada, ocupando los cinco metros previos a los pasos de cebra. Con esta medida se consigue liberar el campo visual de los conductores en zonas tradicionalmente críticas, protegiendo de forma activa a los peatones.


