Un catedrático de la UPNA defiende el uso de la biometría para evitar suplantación de identidad con ejemplos del Quijote

PAMPLONA, 2 (EUROPA PRESS)

El catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) José F. Alenza García es autor del artículo ‘La defensa de la identidad de don Quijote’, incluido recientemente en ‘eHumanista’, una publicación científica de la Universidad de California. En él, el autor defiende el uso del Derecho y la biometría como instrumentos adecuados para «preservar la identidad real y digital», utilizando para ellos ejemplos extraídos de la obra de Miguel de Cervantes.

La publicación es parte del proyecto de investigación ‘Biometría, derecho administrativo y datos’, financiado en el marco de la convocatoria de ayudas 2022 del Plan Estatal de Investigación. Asimismo, el artículo aúna dos de las líneas de investigación en las que está trabajando su autor: el régimen jurídico de la biometría y la cultura literaria del Derecho, explica la UPNA en una nota.

En el artículo, José F. Alenza explica que la biometría aporta, gracias a una serie de parámetros, «la certeza de la identificación personal, lo que proporciona seguridad tanto a la entidad o empresa encargada de su tratamiento como a la persona que los aporta, protegiendo a ambas partes frente a usos fraudulentos». Además, tal y como apunta, «utilizar las mejores tecnologías disponibles para la acreditación de la identidad es una consecuencia del deber de diligencia debida en la protección de los datos personales».

No obstante, el autor señala que el reconocimiento biométrico, sobre todo el facial, ha suscitado una «corriente de rechazo, dudas y miedos» que, a su juicio, «surgen del desconocimiento de la tecnología» y que es precisamente esta actitud «desmesuradamente cautelosa» la que «puede conducir a la vulneración de los derechos que se pretende preservar». Ilustra esta afirmación con un ejemplo de suplantación de identidad en un caso de la contratación de un microcrédito en el que la empresa fue condenada por no haber comprobado debidamente la identidad de una persona que fue suplantada.

Tal y como se pone de manifiesto en el artículo, la normativa europea clasifica los sistemas de identificación en tres niveles de seguridad: bajo, medio y alto. Para determinarlo, existen tres factores de autenticación: los basados en la posesión (el sujeto debe poseer un objeto para acreditar su identidad), los basados en el conocimiento (usuario y contraseña) o los basados en «factores de autenticación inherentes» (atributos físicos de personas físicas). Cuando concurren dos de los tres, se considera que el nivel de seguridad es alto.

PROBLEMAS DE IDENTIDAD EN ‘EL QUIJOTE’

Como explica José F. Alenza en su artículo, los sistemas de control de la identidad de las personas tardaron en generalizarse. Hasta el siglo XIX no se crearon los padrones y el Documento Nacional de Identidad data de 1944. Antes de la aparición de la fotografía, los únicos datos disponibles de una persona eran su nombre y apellidos, filiación, domicilio y descripción física, lo que daba lugar a confusiones y suplantaciones varias.

Precisamente, el artículo se detiene en alguno de estos casos a través de ejemplos extraídos de ‘El Quijote’ (1605), obra en la que los aspectos jurídicos «tienen una presencia constante y destacada». Entre ellos, el autor destaca el episodio del Caballero del Bosque o el Caballero de los Espejos, quien dice haber derrotado a don Quijote, aunque no era este último, sino un suplantador. Asimismo, en el artículo se subraya la importancia del retrato para reconocer a alguien y demostrar su existencia en una época en la que no existía la fotografía. También se explica el recurso de la opinión de la mayoría, «que no resultaba necesariamente fiable para establecer lo real». Por otro lado, el autor destaca el papel de Sancho Panza, partidario del reconocimiento biométrico practicado a través de los rasgos faciales y orales.

Atención especial merece en el artículo ‘El Quijote’ apócrifo atribuido a Avellaneda que, en primer lugar, «constituye en sí mismo una biografía falsa y no autorizada». El propio Miguel de Cervantes incluye a algunos de los personajes de esta última en su segunda parte de ‘El Quijote’, en la que los personajes de la obra auténtica denuncian la falsedad del libro apócrifo y a quienes tratan de suplantarlos.

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