La Comisión de Medio Ambiente visita en Montejurra la zona donde se proyecta la planta de gestión de lodos

La empresa defiende la viabilidad técnica del proyecto, mientras las autoridades locales alegan que resulta nocivo y “compromete el desarrollo socio-conómico” de la comarca

La Comisión de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local ha visitado hoy, a petición de todas las siglas con representación en la Cámara, la zona donde se proyecta la implantación de una planta de gestión de lodos a cargo de la firma Áridos Reciclados de Navarra (Arena, del grupo Tex), con cuyos responsables han mantenido un encuentro antes de reunirse con las autoridades locales y miembros de la plataforma Salvemos Montejurra, quienes han subrayado su oposición a lo que entienden no es sino un “atentado medioambiental”.

Los miembros de la Comisión que han asistido han sido Luis Zarraluqui, Carmen Segura, Begoña Ganuza (G.P. UPN), Rafa Eraso (G.P. Geroa Bai), Dabid Anaut, Asun Fernández de Garaialde (G.P. Bildu), Rubén Velasco (G.P. Podemos-Ahal Dugu) y Guzmán Garmendia (G.P. PSN).

La delegación del Parlamento ha sido recibida por Juan Andrés Solano, gerente de Arena, Sergio Aísa, director de producción de Tex, José Ignacio Urra, Alcalde de Igúzquiza, Juan Mari Yanci, Alcalde de Ayegui, Leo Camaces, concejal de Urbanismo de Ayegui, Pablo de Antonio, Presidente del Concejo de Azqueta, Raquel Sainz de Murieta, técnica que colaboró con el Ayuntamiento de Ayegui y el Concejo de Azqueta en el estudio del proyecto, y representantes de la plataforma Salvemos Montejurra/Jurramendi Salba Dezagun.

El objeto de la visita, según se ha constatado a modo de preámbulo, ha sido conocer los pormenores del proyecto a cargo de la empresa Áridos Reciclados de Navarra S.L. (Arena S.L.) y, ya sobre el terreno, escuchar los argumentos que mueven a las autoridades de las localidades colindantes y a los representantes de la plataforma Salvemos Montejurra/Jurramendi Salba Dezagun a rechazar la puesta en marcha de la factoría.

De entrada, los Parlamentarios/as se han desplazado al Centro de Transferencia y Valorización de Residuos Peligrosos y No peligrosos que Arena tiene en Merkatondoa, donde Juan Andrés Solano ha esbozado el origen de un proyecto concebido para “minimizar el impacto medioambiental que entraña el vertido de lodos de depuradora y tierras de excavación en vertederos”.

En ese contexto, Solano ha precisado que la planta ubicada en Azqueta busca la obtención de “compost de gran valor agronómico, por medio de un proceso de compostaje en pilas. Se trata de aprovechar una importante fuente de materia orgánica, como son los lodos de depuradora, y de reutilizar otros subproductos, como astillas de madera, tierras de excavación y finos procedentes de la valorización de residuos de construcción y demolición (RCDs)”.

Así, tras subrayar su “amplia experiencia en la gestión integral de todo tipo de residuos” y achacar al “desconocimiento” la “injustificada alarma” generada en torno a la planta de Azqueta, Sergio Aisa ha reconocido que, “si bien hay muchos tipos de lodos, los nuestros, que se ciñen a materia orgánica, no son peligrosos. La autorización concedida por el Gobierno de Navarra está perfectamente acotada. Estamos ante un tipo de actividad muy fiscalizada”.

A propósito de la situación generada tras la caducidad de la licencia decretada por el Ayuntamiento del distrito de Igúzquiza en diciembre de 2013, Aisa ha señalado que se hallan a la espera de que “resuelva el Tribunal Contencioso Administrativo. Entendemos que la licencia está en vigor. Es verdad que, en aras a intentar desbloquear el tema, optamos por solicitar otra. Nuestra sorpresa vino cuando el Departamento, sin haber cambiado la normativa, planteó una serie de requerimientos añadidos a un proyecto que contaba con el visto bueno del Servicio de Calidad Ambiental (octubre 2013) y cuya planta había sido autorizada por Obras públicas en junio de 2015”.

Concluida la reunión, los Parlamentarios/as se han dirigido a la planta de Azqueta, donde José Ignacio Urra, ha hablado de un proyecto “enmarañado, carente de viabilidad y medioambientalmente insostenible”, razón por la que ha solicitado al Parlamento que medie con el Gobierno de Navarra para “buscar otra alternativa que no comprometa el desarrollo socioeconómico” de una zona que mira al “turismo sostenible de calidad como alternativa a la industria”.

En su repaso a los pormenores de la operación, Urra ha hecho alusión a las “continuas rectificaciones” de un proyecto cifrado en origen en “34.000 euros, la mayor parte para vallar el terreno, que a los tres meses, tras incluirse una serie de olvidos referidos al movimiento de tierras, la construcción de una nave y una pequeña plataforma de hormigón, ascendió a 468.000 euros”.

Luego, “al día siguiente de caducar la licencia de actividad y pese a reconocer que faltaban trabajos por importe de 47.456 euros, presentaron el fin obra, tasado en 720.000 euros. Las cuentas no cuadran, no se ha hecho ni la mitad de lo previsto. Dicen que han gastado 400.000 en urbanización…no se aprecia. Y a todo esto –añade Urra–, en el proyecto todavía no había ni rastro de los lodos”.

Cuando, “tras desestimarse una nueva petición de licencia de actividad, por fin se dio cuenta de ello, el Ayuntamiento sometió el proyecto al criterio de dos ingenierías independientes y la conclusión fue demoledora. Carece de memoria técnica, no explica el desarrollo de la actividad, no reseña las cantidades máximas y no separa los lodos, por lo que no se logra un producto de calidad, sino un residuo”.

Raquel Sainz de Murieta, una de las técnicas encargadas de analizar el proyecto de la planta de Azqueta, ha corroborado que el mismo “carece de definición, de producción y de instalaciones. No se concreta nada. Se llega a negar la existencia de gases, algo consustancial al compostaje. El riesgo de contaminación es alto. En base a este proyecto tan deficiente, el Consistorio no puede emitir licencia. Se observa un vacío legal en la normativa navarra para este tipo de actividades, que habría que revisar”.

Juan Mari Yanci, Alcalde de Ayegui, ha invocado razones de “seguridad y patrimonio para, en nombre del núcleo urbano más cercano a la planta, demandar el fin de un proyecto que atenta al medioambiente”.

Desde la plataforma Salvemos Montejurra/Jurramendi Salba Dezagun, se ha insistido en las “múltiples carencias de un proyecto tremendamente ambiguo que por no tener no tiene ni instalaciones. La tierra que se pretende utilizar para mezclar el lodo descarta, por mala, su empleo para agricultura intensiva y extensiva. Amén de inviable, aquí y en cualquier otro lado, es un auténtico atentado medioambiental”.

En el turno de portavoces, UPN, Geroa Bai, EH Bildu, Podemos-Ahal Dugu y PSN se han mostrado cautos, pero a la vez severos con la exigencia de garantías en torno a un proyecto cuyo futuro depende, en primera instancia, del fallo del Tribunal Contensioso Administrativo.

Luis Zarraluqui (G.P. UPN) ha recordado que “existe una autorización ambiental por parte del Gobierno de Navarra con base en un proyecto que se consideró suficiente, pero que a nivel dotacional no alcanza, porque se ha construido menos de lo previsto. El Ejecutivo no puede ir contra sus propios actos, salvo que se haya cambiado el proyecto. Tenemos las dos versiones y respetamos todas las opiniones, pero ahora debería pronunciarse el Gobierno. En cualquier caso, lo tocante a la renovación de la licencia de actividad se resolverá en los juzgados o será el propio Ayuntamiento quien la conceda”.

Rafael Eraso (G.P. Geroa Bai) se ha mostrado sorprendido por los informes técnicos en los que se ha escudado el Alcalde de Igúzquiza, pues los “desconocíamos y no dicen nada bueno ni del proyecto ni de la instalación. Hemos oído las dos versiones, pero habrá que esperar a la sentencia, porque la empresa no parece que tenga intención de contestar a los requerimientos que se le han hecho desde el Departamento” de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Local.

Dabid Anaut (G.P. Bildu) ha puesto en valor la “preocupación y la movilización generada en diferentes sectores sociales” por la planta de Azqueta, un proyecto “que deja muchas cosas en el aire. La solución puede venir del Contencioso o, si la empresa atiende las alegaciones, del nuevo proyecto que está evaluando la Administración. De todas formas, habría que replantearse el tema, porque si los ayuntamientos lo desaprueban y se pone en cuestión el desarrollo y la sostenibilidad de la zona”…

A juicio de Rubén Velasco (G.P. Podemos-Ahal Dugu), la “clave está en el Departamento, que es el que tiene que evaluar si con las pertinentes mejoras el proyecto compensa. La visita ha sido muy instructiva, hemos tomado nota del relato de la empresa y de la opinión de las autoridades municipales y de la plataforma, que se han estudiado muy bien el proyecto”.

Guzmán Garmendia (G.P. PSN) ha apuntado que el proyecto inicial “se ha transformado y se ha agrandado mucho, pero no contempla las necesidades. Está muy verde, hay muchos flecos por amarrar y mucho trabajo que hacer si se quiere sacar esto adelante”.

La planta de gestión de lodos que, con una capacidad máxima para entre 2.100 y 2.200 toneladas anuales, se levanta en la falta de Montejurra, linda al sur con el Camino de Santiago, al norte con la Autovía A-12, al este con la urbanización Irache y al oeste con el pueblo de Azqueta.

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